Viajes a Disney World

Una vez que uno logró poner los pies en ese mundo mágico sólo piensa en una cosa: volver cueste lo que cueste.
Tan grande como San Francisco, dos veces superior a Manhattan y 60 veces más grande que Mónaco, Disney es capaz de reinventarse a sí mismo permanentemente y ofrecer un paisaje nuevo cada año.

Epcot
El gigantesco globo de Spaceship Earth, a 79 metros de altura, es la primera invitación al asombro. Luego de dejar atrás el globo, hay que recorrer el East Side, Universe of Energy, Wonders of Life y Test Track, mientras que más allá del West Side, están Innovations, The Living Seas e Imagination. Luego, todos los pabellones del Worlds Showcase, donde los países muestran uno a uno lo mejor de sí. Será necesario seleccionar los que más atractivos resulten hasta que, cerca de las seis de la tarde, comience alrededor del largo desfile Tapestry of Nations, con 120 títeres gigantes y 768 tambores que marcan su paso.

MGM, el cine al alcance de la mano
En la segunda jornada habrá que conocer los flamantes atractivos de MGM Studios que son Rock’n Roller Coaster, una montaña rusa que circula a una velocidad de 100 kilómetros por hora al ritmo de los míticos sones de Aerosmith, Big Blue House –para los más chiquitos- y Fantasmic!, un espectáculo que en las manos de 50 artistas fascinará a los 6.500 espectadores que entran en el anfiteatro ubicado tras la archiconocida Torre del Terror. Fantasmic se desarrolla en una montaña que se eleva en el centro de un lago donde el Mago Mickey sueña y convoca a sumergirse en ese sueño difícil de describir sin poner las sensaciones en palabras. Todos los personajes, fuegos artificiales, imágenes en 3D, aguas danzarinas y una historia que evoca la magia de Disney son parte del menú de este show renovado y audaz.

La naturaleza es la estrella de Animal Kingdom (Reino Animal)
Disney’s Animal Kingdom, más de 1000 animales, entre ellos 200 especies raras o en peligro de extinción. En el corazón de Safari Village, una verdadera reserva natural africana, el punto de partida es The Tree of Life, un árbol de 52 metros de ancho y catorce pisos de alto que guarda en su interior un cine-teatro en 3D. Willow’s Grove y Pocahontas son el foco de atención.
DinoLand USA tiene un área para que los chicos desentierren huesos de dinosaurios. Pero la gran atracción es Countdown to Extintion, una experiencia que nos retrotrae 65 millones de años en el pasado. En África, elefantes, rinocerontes, monos, leones, chitas son las estrellas de un safari que incluye el encuentro con cazadores furtivos, el cruce de los ríos y la sorpresa de geisers humeantes.
Gorilla Falls Exploration Trail, es un sendero entre bambúes y caídas de agua que invita a observar gorilas, hipopótamos y elefantes. Al final, a bordo de un tren a vapor que sale de Wildlife Express, se llega hasta Conservation Station, muy cerca de Asia, con sus templos, monumentos y palacios custodiados por tigres de carne y hueso.

Mundo Mágico: el cielo es el límite
A coronar la experiencia con el Magic Kingdom que nos envuelve con su encanto inexplicable distribuido seis “tierras”, ubicadas alrededor del Castillo de Cenicienta, al escenario perfecto para la foto del recuerdo.
Adventureland, Frontierland, Liberty Square, Fantasyland, Mickey’s Toonwtown Fair, Tomorrowland y la calle principal, Main Street USA combinan juegos, entretenimientos, personajes, desfiles, compras y comidas.
Lo nuevo aquí es Buzz Lightyear’s Space Ranger Spin, un entretenimiento en Tomorrowland donde todos ayudan a Buzz a defender al universo de las garras del Emperador Zugg, y Main Street Electrical Parade.
Imperdibles son Fantasy in the Sky, el espectáculo de fuegos artificiales que inaugura cada noche Campanita y Disney’s Magical Moments, un desfile para bailar, sacar fotos con todos los personajes y soñar una vez más.

Esquí y olas al por mayor, Parques de Agua
Salvo que el frío se haga sentir en los meses de invierno, Disney’s Blizzard Beach, Disney’s Typhoon Lagoon y Disney’s River Country permanecen abiertos para tomarse un respiro y darse un chapuzón.
El primero ofrece 22 toboganes de agua que se deslizan desde “cumbres nevadas” de 27 metros de altura. Nadie escapa a la diversión en la piscina con olas artificiales de 4.000 metros cuadrados, aunque no todos se animan a deslizarse a 100 kilómetros por hora por el Summit Plummet, un tobogán de “hielo” que desemboca en las cálidas aguas rodeadas de pistas de trineos.
Canoas que se agitan en los rápidos de nueve arroyos, océanos donde habitan tiburones y ríos tranquilos en los que practicar snorkel son la característica de Typhoon Lagoon, en tanto que los atractivos del River Country invitan a relajarse en las blancas arenas y caminar por senderos naturales.
Por momentos, resulta difícil no transformar la descripción del Disney de Orlando en un listado de entretenimientos que requieren de una traducción capaz de despertar la imaginación del viajero.